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¿Cómo puede ayudarnos la kinesiología con la alergia al polen?

Actualizado: 5 sept 2019

Con la llegada de la primavera, llegan también las alergias estacionales. La primavera suele ser la estación del año que más identificamos con las alergias estacionales y concretamente con la alergia al polen.


Tan pronto los árboles empiezan a florecer y su polen comienza a circular por el aire, las personas alérgicas dan inicio a su ritual anual de mucosidades y estornudos.

Aunque no existe una cura definitiva para las alergias de primavera, hay diferentes maneras de combatir sus efectos.

Durante esta época del año, los estornudos se convierten en algo habitual y lo cierto es que, estos sirven de protección para el cuerpo al expulsar de la nariz, como vía de entrada, posibles bacterias y virus. Cuando algo entra en la nariz y la irrita se activa la señal de estornudo en el cerebro, concretamente en el tallo cerebral inferior. Estas señales se envían rápidamente, para que a través de un impulso, cerremos herméticamente la garganta, los ojos y la boca, evitando así la entrada del agente externo.

Acto seguido los músculos del pecho se contraen rápidamente para expulsar el aire retenido con fuerza y la garganta se vuelve a relajar para dejarlo salir. Gracias e ello, el aire, la saliva y el moco es forzado a salir de la boca y la nariz.

La efectividad del acto de estornudar logra enviar al exterior a más de 100.000 gérmenes a una velocidad de 100 km/h.

El Polen es uno de los detonantes de la alergia primaveral y de los estornudos. Como bien sabemos, el polen es liberado en el aire procedente de los árboles, pastos y malezas con el fin de fertilizar otras plantas. Cuando los granos de polen entran por la nariz de una persona alérgica, se envía una señal de alarma al sistema inmune.

El sistema inmune por error, cree que el polen es un invasor y envía anticuerpos. Normalmente los anticuerpos se encargan de reconocer y atacar a bacterias, virus y organismos causantes de enfermedades, pero en esta ocasión su objetivo es el polen.

Para atacar al alérgeno, libera una sustancia llamada histamina a la sangre. Esta sustancia en principio es un protector que desencadena la secreción nasal, la picazón en los ojos y otros síntomas de las alergias.

Existen muchos tipos de polen, las plantas polinizan en diferentes épocas del año, por lo que los meses en que se padece la alergia nos dará pistas sobre el tipo de polen que nos está afectando. Algunos de los árboles que suelen generar mayor cantidad de polen en primavera son: Aliso, Ceniza, Álamo, Haya, Cedro, Ciprés, Olmo, Nogal, Enebro, Arce, Morera, Roble, Oliva, Palma, Pino y Sauce.

Con kinesiología podemos confirmar si, efectivamente, la sintomatología proviene de alergia al polen y sobretodo, determinar de qué árbol o planta es el polen causante de esta alergia. Para ello, utilizaremos el Kit de test de diagnóstico de alergias a pólenes con ampollas de las principales plantas, árboles, gramíneas, cereales y hierbas que más afectan a las personas.

Otro aspecto importante que conviene revisar en nuestro diagnóstico es el estado de nuestro sistema inmune para averiguar qué es lo que está reaccionando ante la presencia de polen. En este caso, utilizaremos el Kit de inmunidad, que cuenta con las principales ampollas de anticuerpos y demás elementos que abarcan el sistema inmunitario.

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